MATRIZ ENERGÉTICA

Giro histórico en la región: Argentina se perfila para venderle gas a Bolivia tras casi 20 años de importaciones
En lo que promete ser un viraje histórico para el mapa de integración energética de Sudamérica, Argentina se encamina a convertirse en proveedora de gas natural para Bolivia a partir de 2031. La proyección surge de informes recientes del sector privado —como el elaborado por la consultora Alpes Energy—, que confirman cómo el declive en los yacimientos del país vecino y el vertiginoso desarrollo no convencional de Vaca Muerta están invirtiendo de manera definitiva el flujo comercial que dominó la relación bilateral durante casi dos décadas.
El motor central de esta transformación responde a una doble dinámica. Por un lado, la extracción gasífera boliviana experimentó una drástica caída, pasando de su pico histórico de 59,6 millones de metros cúbicos diarios ($m^3/d$) en 2014 a proyecciones que indican que hacia 2032 el país vecino no logrará cubrir siquiera su propio consumo interno, convirtiéndose en un importador neto. Por otro lado, la producción en la Cuenca Neuquina multiplicó su escala de la mano del shale gas, que ya representa cerca del 89% del total extraído en la zona.
A este escenario productivo se suma la infraestructura existente. Tras el fin del contrato de suministro firme en septiembre de 2024 y las obras de reversión en el Gasoducto Norte, la Argentina no solo aseguró el abastecimiento de las provincias del NOA, sino que dejó habilitada la red para abastecer el mercado boliviano y triangular envíos hacia el sur de Brasil utilizando el sistema de tubos existente.
Si bien los especialistas advierten sobre desafíos operativos —como la necesidad de gestionar los picos estacionales de consumo invernal en el mercado interno argentino—, la abundancia del recurso no convencional y la cercanía geográfica posicionan a Vaca Muerta como la fuente de suministro más competitiva de la región para la próxima década.

